En enero de 1984 empezó a correr el rumor de que los
artistas de los Testigos de Jehová habían estado introduciendo en secreto
dibujos de demonios en las ilustraciones de los libros y revistas de esta
organización.
Esto obligó a los Testigos de Jehová a negar estas acusaciones mediante un artículo publicadoen septiembre de 1984 en la revista “La Atalaya”. Veamos lo que decía: “Hasta las publicaciones de la Sociedad Watchtower han sido objeto de rumores... por ejemplo, ¡el de que uno de los artistas había estado introduciendo en secreto dibujos de demonios en las ilustraciones, y posteriormente había sido descubierto y expulsado! ¿Participó usted en esparcir cualquiera de estos relatos? De haber sido así, usted se halló esparciendo —quizás involuntariamente— una mentira, ya que todos eran falsos. No hay duda de que el rumor relacionado con las publicaciones de la Sociedad era perjudicial, así como una calumnia contra los celosos cristianos que trabajan largas horas para producir la labor artística que hace lucir tan atractivas las revistas, los folletos y los libros. Este rumor era tan ridículo como sería el decir que Dios, al crear los cuerpos celestes, modeló deliberadamente la apariencia del llamado ‘hombre de la Luna’.” (La Atalaya, 1 de septiembre de 1984)
Aunque son varios los tipos de imágenes subliminales y símbolos satánicos, ocultos en las publicaciones de los Testigos de Jehová, en este blog nos concentraremos exclusivamente en las imágenes reflejadas ("mirroring images" en inglés).
Estas están constituidas por mitades de rostros que se hallan ocultos dentro de la mayoría de las piezas de arte de las publicaciones de los Testigos de Jehová. Lo que se tiene que hacer para descubrirlos es tomar una pieza de arte, tal como se halla en la revista, y colocar un espejo en un lugar específico dentro de la misma, creando así una nueva imagen compuesta de la mitad de la pintura vista hacia adelante y hacia atrás al mismo tiempo. Y cuando se ven de esta manera, las nuevas imágenes que se forman se asemejan a cabezas de demonios, rostros torturados, hombres decapitados, calaveras gritando y formas psicodélicas sugestivas de locura y maldad.
Todas ellas tan estremecedoras como cualquier personaje de Halloween.
En esta presentación mostraremos algunas de ellas:
“My Book of Bible Stories”, historia 38, página 87, edición 1978 (sólo en la versión en inglés):
Página 27 de la revista “La Atalaya” del 15 de agosto de 1993. En ella aparecen Noemí y Ruth:
Para revelar esta imagen oculta lo único que se ha hecho es tomar la pieza de arte, tal como se halla en la revista, y colocar un espejo en un lugar específico dentro de la misma, creando así una nueva imagen compuesta de la mitad de la pintura vista hacia adelante y hacia atrás al mismo tiempo.
La nueva imagen que se forma se asemeja a la cabeza de un demonio o diablo. Aparece también una especie de "espíritu familiar" flotando sobre la cabeza de este diablo, y un par de mujeres que observan, a manera de brujas, al demonio:
Esta escena nos trae a la memoria la pintura llamada El Aquelarre del pintor español Francisco de Goya:
Un Aquelarre era una reunión secreta de brujos que se realizaba a intervalos regulares durante las edades Media y Moderna. Estas reuniones se llevaban a cabo generalmente en los bosques, y se desarrollaban de una manera muy peculiar. El jefe de los brujos presidía dicha Reunión usualmente disfrazado de carnero o de macho cabrío (razón por la cual las pinturas sobre aquelarres, de Francisco de Goya, muestran a un carnero humanoide como personaje central).
Ahora examinemos la siguiente imagen se encuentra en la página 9 de la revista “La Atalaya” del 15 de marzo de 1996. esta pieza de arte representa la Última Cena de Jesucristo:
Al comparar esta pieza de arte con la Última Cena de Leonardo Da Vinci notamos que el enfoque principal, y la mayor iluminación, en la pintura de los Testigos de Jehová está en el lado izquierdo. Allí se encuentra Jesucristo partiendo el pan. Mientras que en la obra de Da Vinci el enfoque principal está en el centro donde está Jesús:
Se dice que la obra de Da Vinci es anticristiana porque no aparece la copa de vino en la mesa, o porque el personaje, que se supone representa al apóstol Juan, es en realidad María Magdalena. Aun cuando estos detalles resultan interesantes, no se comparan en nada al rostro que se oculta en la pieza de arte de La Atalaya.
Efectivamente, la Watchtower insertó la mitad del rostro de un demonio en el lado derecho de la pieza de arte; precisamente donde no está el enfoque principal de la pintura. Esto a fin de que no sea descubierta con facilidad. Para revelar el rostro oculto, coloque un espejo en el borde izquierdo del cuadrado rojo:
Como se ve, para revelar la cabeza de este diablo lo único que se ha hecho es tomar la pieza de arte, tal como se halla en la revista, y colocar un espejo en un lugar específico dentro de la misma, creando así una nueva imagen compuesta de la mitad de la pintura vista hacia adelante y hacia atrás al mismo tiempo:
La sorprendente tridimensionalidad de algunas de estas imágenes fue explicada en su momento por aquellos que las revelaron por primera vez. La explicación era sencilla y, a la vez, intrigante; los artistas utilizaban modelos reales.
Ilustraré esta afirmación usando la siguiente imagen de la página 35 del libro “El CONOCIMIENTO que lleva a la vida eterna”:
Si giramos la imagen 180º y colocamos un espejo en el borde izquierdo del cuadrado amarillo obtendremos esta figura que representa a un demonio llamado Cthulhu:
Cthulhu es un demonio cósmico creado por el escritor H. P. Lovecraft y presentado por primera vez en el cuento “The Call of Cthulhu”, publicado en la revista estadounidense Weird Tales (Cuentos Extraños) en 1928.
La cabeza de Cthulhu se describe como semejante a la de un pulpo gigante, con un número desconocido de tentáculos que rodean su supuesta boca. Comparemos ahora una representación común de la cara de Cthulhu con la imagen reflejada (mirroring image) que encontramos en la página 35 del libro “El conocimiento que lleva a la vida eterna”:
El nivel de detalle y realismo de la imagen descubierta supera ampliamente al del dibujo. Los ojos formados por la cara de Jesús, denotan una profunda malignidad. Dos de sus cuernos resaltan por encima de los otros dos, a fin de expresar de forma inequívoca que se trata de un demonio. Los hombros se notan con bastante claridad, e incluso parte de los brazos.
Aunque resulte difícil de creer, al artista de la Watchtower se le mostró, mediante unos rituales esotéricos, este personaje como una especie de espectro o fantasma, pero mucho más claro que un fantasma tradicional.
El ente espiritual que se le muestra al artista es semejante a los espíritus familiares de los brujos ingleses de la Edad Media. Veamos como Emma Wilby, historiadora británica, describe a los espíritus familiares:
“…podían manifestarse en numerosas formas, generalmente como un animal, pero a veces como una figura humana o humanoide, y fueron descritos como "formas tridimensionales, claramente definidas, vívidas con color y animadas con movimiento y sonido", a diferencia de las descripciones de fantasmas con sus "formas ahumadas e indefinidas" (Véase la página 61 de la obra Cunning Folk and Familiar Spirits: Shamanistic Visionary Traditions in Early Modern British Witchcraft and Magic, escrito por Emma Wilby en 2005)
Cubierta de la revista La Atalaya, 2016, número 6:
DEFINICIÓN DEL TÉRMINO SUBLIMINAL
La siguiente es la definición de la palabra "subliminal", de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española. Puede encontrarla en la siguiente dirección: https://dle.rae.es/subliminal
La primera definición del término "subliminal", que brinda la Real Academia española, es que se trata de un adjetivo relacionado con la psicología, y que describe algo que está por debajo del umbral de la conciencia.
Una imagen subliminal, por tanto, es aquella que se halla por debajo de los límites de la percepción; del umbral de la conciencia. Esto significa que, aunque la imagen esté delante de nuestros ojos, no la podemos percibir, pues ha sido diseñada para pasar por debajo del umbral de la consciencia.
Este tipo de imágenes puede tener diferentes propósitos. Por ejemplo, influir en la conducta de un individuo. La segunda definición de la RAE se refiere a ese tipo de imágenes subliminales.
No obstante, algunas personas u organizaciones pueden crear imágenes o mensajes subliminales con otra intención. Leonardo Da Vinci, por ejemplo, escribía al revés en ocasiones sin ninguna intención de influir en la conducta de nadie. La escritura especular era para él una especie de truco para esconder parte de sus ideas.
En el caso de los Testigos de Jehová estamos hablando de un culto satánico encriptado. Las imágenes subliminales que usa la Watchtower cumplen el papel de vigilantes ("watchers" en inglés), y tienen como objetivo representar, de manera encubierta, la omnipresencia de Satanás.
Además de representar la omnipresencia de Satanás, estas imágenes también constituyen una señal de propiedad o pertenencia (similar a lo que hacen los lobos cuando demarcan su territorio con su orín).
OMNIPRESENCIA
Un ejemplo análogo, en el que los ojos representan la omnipresencia de un ser divino, lo encontramos en la fachada de algunos templos de Buda:
Otro buen ejemplo, en el que los ojos representan la omnipresencia de un ser divino, lo encontramos en el “Ojo que todo lo ve”; símbolo masónico que representa al “Gran Arquitecto del Universo” (nombre simbólico con el que los masones se refieren a un Dios como primera causa del Universo). En la masonería es considerado un símbolo de la manifestación omnipresente del principio creador del universo.
El Ojo que todo lo ve en la fachada del Templo Masónico de santa cruz de Tenerife
Ni en el caso de los “Ojos de Buda” en sus templos, ni en el caso del “Ojo que todo lo ve” en los templos masónicos, hay algo satánico o relacionado con la brujería. En ambos casos los ojos representan la omnipresencia de un ser divino.
El caso de las imágenes subliminales de los Testigos de Jehová es diferente. Las mitades de rostros que la Watchtower ha insertado en sus publicaciones cumplen el papel de "vigilantes" ("watchers" en inglés), y son como los "Ojos y Oídos de Satanás".
Lo que tenemos aquí es un “Espíritu Familiar” semejante en aspecto al reptil australiano Chlamydosaurus Kingii:
Es interesante notar que el arco superciliar del personaje, en la imagen revelada, es mucho más pronunciado que en el reptil real. En ese sentido, la versión prehistórica del Chlamydosaurus Kingii se asemeja más a la imagen descubierta, veamos:
Ahora bien, la imagen reflejada es más humanoide; es decir, el rostro es más plano, la mirada más humana. En otras palabras, y tal como dijimos al comienzo, lo que tenemos aquí es un “Espíritu Familiar”.
Las imágenes subliminales en las publicaciones de los Testigos de Jehová no tienen como propósito primordial influir en el subconsciente de las personas (aunque una vez descubiertas podrían ocasionar pesadillas a más de uno), sino que se trata de un culto satánico encriptado. Estas imágenes representan la omnipresencia de Satanás, y también una señal de propiedad o pertenencia (similar a lo que hacen los lobos cuando demarcan su territorio con su orín).
Cubierta de la revista La Atalaya, Edición de Estudio, de septiembre de 2018:
Página 17 de la revista “La Atalaya” del 1 de enero de 1987:
Cabeza de un demonio con ojos rojos, devorando a un alma desesperada. Una escena análoga la podemos hallar en la película "La princesa y el sapo" en la que el alma de un medico brujo es devorado por un Loa del Vudú:
Examinemos ahora la pieza de arte que se encuentra en la cubierta de La Atalaya del 15 de junio de 2003; esta misma imagen aparece en la página 210 del libro “Acerquémonos a Jehová”, en la página 16 de la revista La Atalaya del 1 de marzo de 2011, y en la página 22 de la revista “La Atalaya” del 15 de febrero de 2005:
Esta pieza de arte representa a Jesucristo sentado sobre una roca, enseñando a sus discípulos. La pieza de arte contiene muchos elementos interesantes, entre los que destaca un árbol frondoso detrás del Salvador.
En esta pieza de arte, el artista de la JW.ORG ha ubicado la mitad del rostro de un demonio justo detrás de Jesucristo. Para lograr este rostro, el artista se ha valido del árbol que está detrás de Jesús. El dibujante ha hecho una disposición de las hojas del árbol, que se hallan detrás de Jesús, de modo tal que se forme la mitad del rostro de un demonio o diablo. El rostro entero puede descubrirse si se coloca un espejo en el borde derecho del cuadrado rojo:
Este rostro es en realidad una imagen estilizada de Bafomet. Bafomet era una deidad que era adorado por los brujos de la Edad Media y Moderna. Esta imagen de Bafomet le pertenece a Eliphas Lévi quien la creó en el siglo XIX:
Por consiguiente, estamos hablando de un culto satánico encriptado, el cual es desconocido por la mayoría de los Testigos de Jehová.
Puesto que se trata de un culto satánico secreto, la reacción de la Sociedad Watchtower es bastante peculiar cuando se ve descubierta. No sólo niegan rotundamente la existencia de estas imágenes, sino que realizan cambios a fin de eliminar la evidencia. Eso fue lo que hicieron precisamente con la pieza de arte que acabamos de examinar. Al quedar al descubierto la JW.ORG modificó esta figura en una publicación reciente llamada “Buenas noticias de parte de Dios para nosotros” (página 23):
La siguiente pieza de arte se encuentra en la cubierta del libro "Pastoreen El Rebaño De Dios" (edición 2010). Esta pieza de arte también se encuentra en la página 7 de la revista "La Atalaya" del 1 de febrero de 1992:
En 2018 la Watchtower Bible and Tract Society (brazo publicador de los Testigos de Jehová) lanzó una nueva edición de "Pastoreen El Rebaño De Dios" en la que cambiaron completamente la cubierta:
Página 35 del libro “el CONOCIMIENTO QUE LLEVA A LA VIDA ETERNA”:
Página 7 de la revista "La Atalaya" del 15 de octubre de 1989:
Como dijimos anteriormente, estos personajes cumplen la función de "watchers" (vigilantes), y representan la omnipresencia de Satanás.
Además de representar la omnipresencia de Satanás, estas imágenes también constituyen una señal de propiedad o pertenencia (similar a lo que hacen los lobos cuando demarcan su territorio con su orín). Veamos más ejemplos: